Cd. Juárez de una ciudad sin memoria a una ciudad reconstruida por esta misma.
En mi pieza se aborda el tema de los no lugares ya que la frontera se considera propiamente como un gran “no lugar” por su efervescencia en tanto al tiempo, al espacio y a las identidades.
Mi menester es re-construir la ciudad como un lugar de identidad por medio de las historias fronterizas. Sin lugar a duda las fronteras siempre albergan personas que nunca se van y precisamente de ellos quiero hablar. Los no lugares no crean identidades según Augé, pero les damos una interpretación por medio de la memoria.
Los lugares que serán intervenidos son espacios que alguna vez fueron sitios creadores de identidades, memorias etc. que ahora destruidos, desolados o desocupados se alejan de lo que alguna vez fueron. Se convirtieron un no lugar para las personas que no están, o no estuvieron en la frontera, pero para nosotros siguen siendo lugares de recuerdos.
Juárez se convierte lentamente en la degradación de algo más efímero que un no lugar y para las personas que nos quedamos esta degradación se convierte en una quimera. Por esta razón quiero rellenar estos espacios olvidados con aquello que propiamente como seres humanos no podemos olvidar: el lenguaje.
La obra artística, derivada de un no-lugar despliega una serie de manifestaciones en torno a la necesidad de adquirir un impulso a construir más allá de un escenario urbano fronterizo un lugar compuesto por los diferentes relatos de aquellas personas que permanecen en él. La mediación entre un no-lugar existente y un lugar es el lenguaje, pues es algo que se mantiene adherido a la memoria; una vez adquirido no se puede renunciar a él.
En la búsqueda de construir un lugar metafóricamente por medio de una pieza de arte surge la necesidad de analizar los presupuestos de la metafísica estética, que haciendo una analogía entre ésta y la obra, se puede situar a las personas antes mencionadas como creadoras (artistas) de recuerdos, estos se transfiguran para convertirse en las estructuras que conformaran el terreno, la identidad, el ser en sí. Para ello se enlaza la estetización de la vida, donde la ausencia de identidad persistente en la realidad cotidiana, deja expuesta la nulidad de la existencia y la visión dionisiaca junto con el instinto apolíneo estimulan efectos salvadores pues separan por completo el arte de la realidad nauseabunda, el arte en este sentido se convierte en un medio de salvación.
Las dos obras artísticas consisten en tres fotografías, sinónimo de ser una técnica efímera, que serán impresas, lo cual se vierte en algo más tangible. Así, comienza la construcción de una
dialéctica sostenida en un vinculo en el que las imágenes pueden ser leídas, va creando una memoria y re-construyendo lugares.
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me encanta
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