5.3.11

Antropo-líquido

Cuando estamos vivos habitamos en una utopía donde el cuerpo es el significado real de nuestra existencia. Esta se encuentra supeditada a nuestros pensamientos (Descartes) y aunque estemos inmersos dentro de nuestro organismo, nuestra mente se encuentra en diferentes lugares.
Nos volvemos hacia nuestra materialidad cuando afirmamos nuestra presencia con los síntomas propios de un organismo en el proceso de envejecimiento, degradación, putrefacción: vida. Hablamos de la muerte y nos damos cuenta que somos algo tangible y corrosivo; cuando cogemos, cuando comemos y defecamos estamos aquí y ahora.
Las utopías borran el cuerpo, y lo convierten en algo eterno por medio de instrumentos manifiestos, lo transforman como parte del lugar se corporiza en un topos.
Coloqué al cuerpo en un espacio palpable, cíclico y dinámico donde se mezcla con la claridad del elemento del agua, lo envuelve como leche materna y lo ahoga. Esta cercanía lo materializa por medio de la vida, la muerte y la eternidad.
Foucault menciona: "Mi cuerpo, implacable topía". Hay que tomar en cuenta que él se refería al cuerpo en sí, no a todo lo que lo compone (las ideas, el espíritu). De esta manera creamos un eufemismo con respecto a la realidad, mezclamos la utopía y el “topos”, cambiamos a un cuerpo que no tiene lugar en algo terrenal, algo concreto que le da paso a algo tan efímero un momento en la eternidad.

Diseño tipográfico
“Existo porque me parezco al agua, el agua es eterna soy eterno.”
“Las palabras fluyen efímeramente con la corriente, esta se queda donde ya no hay agua, se precipita y sigue corriendo, nada la detiene.”
“La leche materna está compuesta de antropo-líquido, escurrimos en la tierra, somos eternos.”


Nenhum comentário: